¡Buenas tardes compañeros y compañeras!
La última sesión de la semana de intervención se planteó como un espacio de cierre, con actividades lúdicas y una valoración final del proceso vivido durante estos días. En esta sesión participaron cinco alumnos/as. La asistencia fue más reducida que en otros días, pero esto permitió generar un clima más tranquilo y favorecer una dinámica más cercana entre el alumnado y el equipo educativo.
La actividad se centró en juegos compartidos y propuestas de carácter lúdico, como juegos de mesa, ping-pong y otras dinámicas espontáneas que fueron surgiendo durante la mañana. A diferencia de otros momentos de la semana, el grupo funcionó de manera bastante positiva y se pudo observar una mayor disposición a participar conjuntamente.
Al finalizar la sesión, se realizó un pequeño espacio de conversación para recoger la valoración del alumnado sobre la semana. En general, expresaron que las actividades les habían gustado y valoraron positivamente que se hubieran realizado propuestas diferentes a las clases habituales.
Los objetivos principales de esta sesión fueron:
- Cerrar la semana de intervención de forma positiva.
- Favorecer la cohesión grupal mediante actividades compartidas.
- Observar la interacción entre iguales en un contexto lúdico.
- Recoger la valoración del alumnado sobre las actividades realizadas.
- Reforzar experiencias educativas positivas vinculadas al contexto de la UEC.
Esta última sesión me permitió observar cómo el clima grupal puede mejorar cuando las actividades son más flexibles, cercanas y adaptadas al estado emocional del alumnado. El hecho de que asistieran cinco alumnos/as facilitó una dinámica más tranquila, pero también permitió que se generaran momentos de participación conjunta que en otros días habían sido más difíciles de sostener.
Me pareció especialmente significativo que el alumnado pudiera jugar junto y compartir un espacio de cierre sin que aparecieran conflictos importantes. A lo largo de la semana se habían observado dificultades en la toma de decisiones, en la cooperación y en la autorregulación grupal, pero en esta última sesión el ambiente fue más distendido y permitió cerrar la intervención de una manera positiva.
Desde una perspectiva psicopedagógica, considero que este tipo de espacios de cierre son importantes porque ayudan a dar sentido al proceso realizado. No se trata únicamente de finalizar una semana de actividades, sino de permitir que el alumnado pueda expresar cómo la ha vivido, qué ha sentido y qué aspectos valora de la experiencia.
También me hizo reflexionar sobre la importancia de generar experiencias educativas donde el alumnado pueda sentirse capaz, escuchado y partícipe. En contextos como la UEC, donde muchas veces existen trayectorias escolares marcadas por el fracaso o la desvinculación, estos momentos pueden contribuir a reconstruir, aunque sea de forma progresiva, una relación más positiva con el entorno educativo.
En relación con los indicadores planteados en el proyecto, esta sesión permitió observar:
- Participación adecuada en las actividades lúdicas.
- Mejora del clima grupal en comparación con sesiones anteriores.
- Interacciones más positivas entre iguales.
- Menor necesidad de intervención adulta durante el desarrollo de los juegos.
- Valoración positiva de la semana por parte del alumnado.
- Mayor disposición a participar cuando la actividad se presenta desde un formato flexible y no académico.
La evaluación final mostró que las actividades vivenciales fueron bien recibidas por el alumnado, especialmente aquellas vinculadas al movimiento, el juego, la cocina y los espacios abiertos. También permitió constatar que el grupo responde mejor cuando las propuestas combinan estructura, acompañamiento adulto y margen de elección.
Como cierre de la intervención, esta sesión me ayudó a tomar conciencia de la importancia de adaptar las expectativas al contexto real. No todas las actividades se desarrollaron como estaban previstas inicialmente, pero precisamente esos ajustes permitieron recoger información muy valiosa sobre el grupo.
Durante esta semana he podido comprobar que la intervención psicopedagógica en una UEC requiere flexibilidad, observación constante y capacidad para interpretar lo que ocurre más allá de la actividad en sí. A veces, el aprendizaje no aparece únicamente en el resultado previsto, sino en las conversaciones, en las resistencias, en los ajustes y en las pequeñas mejoras observables en la convivencia.
Esta última sesión permitió cerrar la semana con una sensación positiva y reforzó la idea de que las actividades vivenciales pueden ser una herramienta útil para trabajar la motivación, la autonomía, la autorregulación y la convivencia en alumnado con trayectorias educativas complejas.
ANNABEL 🙂


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